Sillas francesas

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Una segunda oportunidad siempre es posible

Elegante conjunto de cuatro sillas de estructura de madera de haya y tapizado de skay texturizado de estilo clásico de gran calidad, con maravilloso acabado. De su diseño destacan la forma orgánica de su alto respaldo, que dota a las sillas de una ergonomía que proporciona una gran comodidad, y le da un estilo difícil de igualar.

 

La gran peculiaridad de estas sillas de origen francés es su llamativo tapizado, que combina un verde pálido con ribetes y tres botones en verde hoja oscuro. Para ello utiliza un skay de rica textura geométrica.

 

EPOCA: Años 60

 

MEDIDAS: Ancho: 45 cms. Fondo: 48 cms. Alto:101 cms

 

 

El tapizado es original de la época, y tan sólo presentaba pequeños desgastes en algún ribete que han sido reparados. La estructura de madera ha sido lijada y se le ha aplicado un barniz protector que respeta su tono natural.

 

Al ser un mueble vintage recuperado, tiene algunas marcas menores del lógico paso del tiempo pero nada importante. Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

PRECIO: 320€

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

Sillas Francesas

REALIDADES Y FICCIONES

 

Asomaban las primeras luces del alba cuando Marcel, después de pasar toda la noche en pie, regresaba a casa. En realidad habían pasado muchas noches, y debía hacer un gran esfuerzo para recordar cuándo y cómo había empezado todo. Remontarse al inicio de aquella locura daba vértigo, a ese 3 de mayo en el que él y otros cientos de estudiantes, habían sido desalojados de la Sorbona por la policía. A partir de ahí, la vorágine, el caos, las protestas, las barricadas, el miedo…

 

Había visto arder París, y muchas otras cosas que no olvidaría jamás. Sabía que estaba siendo testigo de algo histórico e irrepetible, y se sentía afortunado de poder regresar tan sólo con una ceja rota y un par de golpes sin importancia. Ahora sólo podía pensar en eso, en llegar por fin a casa, en dar un beso a su madre y acostarse en su cama, en dormir hasta reventar.

 

Subió lentamente las escaleras y tratando de no hacer ruido se dirigió al comedor. Su madre estaba de pie, tomando un café. Cuando le vio, suspiró de alivio y corrió a abrazarlo. Cayó como un peso muerto en una de las sillas. Las percibió distintas, aunque eran las mismas de siempre… Verdes, con tres botones en el respaldo. Le parecieron aún más bonitas que de costumbre.

 

En realidad, en ese momento, todo parecía más bonito.

 

 

MÚSICA INSPIRADORA