Silla Vainilla

 

Silla chic y refinada que combina el color vainilla de la madera con una bonita tela estampada, lista para encajar en cualquier sitio donde se coloque y llenar el espacio con su elegante sencillez.

 

EPOCA: años 60

 

MEDIDAS:Ancho: 44 cms. Fondo: 40 cms. Alto:86 cms

 

 

Lijada y lacada en color vainilla, también se ha reforzado el asiento para luego retapizarlo con una tela impermeable de varios motivos donde destaca un bonito pájaro y unas mariposas.

 

Al ser un mueble vintage recuperado, tiene algunas marcas menores del loóico paso del tiempo, pero nada importante. Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

PRECIO: 80 €

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

Silla Vainilla

 

REALIDADES Y FICCIONES

 

Su vida como silla no había sido tan feliz como se esperaba. Cuando el mundo vio su alumbramiento hace ya varias décadas, ella pensó que era especial, más bonita que todas sus hermanas, a pesar de que todos insistieran en que eran clones idénticos. Sus patitas perfectamente curvadas, sus líneas limpias y sin defectos, su tapizado precioso y llamativo… No, no y no, ella era la mejor de todas.

 

El día que la llevaron a su nuevo hogar no cabía en sí de gozo. Alguna vez había sentido el calor humano, pero nunca más de unos segundos. Estaba loca por sostener en su estructura a una bella mujer que le hiciera cosquillas en el respaldo con su larga melena, o a un joven apuesto que le acariciara el asiento… Pero las cosas nunca resultan como uno las sueña, y el calor que encontró en la humanidad que se posó en ella raramente le resultó satisfactoria. Era una silla de un gran comedor, donde cenas y comidas se sucedían día tras día. Pronto su bello tapizado fue profanado por un gran manchurrón que no fue bien limpiado, algo que la dejó marcada y humillada de por vida. La gente le parecía pesada (en todos los sentidos) y maleducada, no se sentía valorada. Y lo peor de todo es que convivía con un par de butacas que se mofaban de ella… ¿Cómo no hacerlo? ¡Tenían brazos! Había oído hablar de asientos con brazos, pero siempre pensó que era un mito. ¡Cómo ansiaba unos bracitos! Quería ser acariciada por una mano, quería ser especial… Esas butacas estúpidas eran tan afortunadas, cómo las aborrecía.

 

Pero un día algo puso todo patas arriba. Todos los muebles fueron rápidamente desalojados y arrojados a un contenedor. La peor de sus pesadillas se estaba haciendo realidad, qué sería de ella ahora… Cayó en una especie de sopor, creyó que era su muerte. Pero no, recuperó la consciencia y se vio a sí misma en un bonito espacio. Alcanzó a ver su imagen en un espejo que había al otro lado de la habitación y no daba crédito. "¿Ésta soy yo?" Tenía un nuevo tapizado, de pájaros y mariposas, la habían pulido y barnizado de nuevo. Estaba más bella que nunca. Y lo mejor de todo es que ella era única, porque había más sillas, pero todas eran distintas. Todos los muebles eran rescatados, objetos humildes y agradecidos que la trataban con cariño y respeto. Pensó que ahora sí había encontrado su hogar, por fin, se sintió especial.

MÚSICA INSPIRADORA

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible