Cromada 70

 

 

Silla de brazos extraordinariamente cómoda, de los años 70, de estructura tubular de acero cromado y que conserva el tapizado original de skay negro con capitoné.

 

Ideal para la entrada de casa, una oficina, un comercio como silla auxiliar o como el lugar perfecto donde dejar bolsos y chaquetas. Llamará la atención por su estilo elegante allí donde se ponga...

 

EPOCA: Años 70

 

MEDIDAS: Ancho: 61 cms. Fondo: 48 cms Alto: 82 cms

 

 

El estado de conservación es bastante bueno, tanto del skay como de la estructura cromada de la silla. Sólo se han retapizado los brazos, que por el uso estaban muy estropeados.

Se eligió un skay exactamente igual al antiguo, por lo que es apenas imperceptible adivinar que ha sido restaurado.

 

Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

PRECIO: 200 €

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

Silla Cromada años 70

REALIDADES Y FICCIONES

 

 

“Mi silla. Mi querida silla de skay negro”. La había heredado del anterior propietario de la oficina, y en ella se sintió jefe por primera vez. Estaba impecable “Ya no se fabrica con la calidad de antes. A ver cuánto nos duran los muebles nuevos”. No estaba dispuesto a dejarla en el contenedor, antes prefería dejarla en el garaje, abarrotado de cosas viejas. Ahora tendría que oír por enésima vez como su mujer le acusaba de tener síndrome de Diógenes y bla, bla, bla… Lo de siempre.

 

Se escabulló de la oficina y cargó los muebles en el coche. Respiró profundamente antes de entrar en casa. “¡Mirad lo que traigo!” Su mujer suspiró resignada “¿Más basura?”. Hizo como que no había oído nada, tenía un plan especial para todo aquello. Fue al garaje a buscar la vieja Olivetti de su padre, un flexo antiguo y buscó a su hija. “Julia, te voy a montar un despacho”. Los ojos de la pequeña se abrieron como platos y comenzó a dar saltitos incontrolados. “¡¡¡Papiiiii!!! ¡¡¡Sííííí!!!!”

“¿Ves cariño? No hay que tirar las cosas sin pensar, siempre pueden volver a ser útiles”. Su mujer sonrió relajada, por una vez, tenía razón.

 

 

MÚSICA INSPIRADORA

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible