Escalera años 50

 

Escalera de mano de los años 50

 

Bonita escalera con cinco escalones fabricada a mano, donde se puede apreciar el fino trabajo de ebanista .

Es una pieza ideal para decorar, muy versátil para crear distintos ambientes con diversos usos. Puede utilizarse como librería, toallero, zapatero, etc.

 

EPOCA: Años 50

 

MEDIDAS:

Largo: 40 cms. Ancho: 87 cms Alto: 135 cms (abierta)

Largo: 40 cms. Ancho: 12 cms Alto: 145 cms (cerrada)

 

Debido al buen estado en el que se encontraba, simplemente se procedió a su limpieza, lijado y a la aplicación de un barniz protector.

 

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PRECIO:Artículo no disponible

 

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Escalera Altamirano

REALIDADES Y FICCIONES

 

Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún hexágono. El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza. En aquel tiempo se habló mucho de las Vindicaciones: libros de apología y de profecía, que para siempre vindicaban los actos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir. Miles de codiciosos abandonaron el dulce hexágono natal y se lanzaron escaleras arriba, urgidos por el vano propósito de encontrar su Vindicación. Esos peregrinos disputaban en los corredores estrechos, proferían oscuras maldiciones, se estrangulaban en las escaleras divinas, arrojaban los libros engañosos al fondo de los túneles, morían despeñados por los hombres de regiones remotas. Otros se enloquecieron... Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personas del porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna pérfida variación de la suya, es computable en cero.

 

También se esperó entonces la aclaración de los misterios básicos de la humanidad: el origen de la Biblioteca y del tiempo. Es verosímil que esos graves misterios puedan explicarse en palabras: si no basta el lenguaje de los filósofos, la multiforme Biblioteca habrá producido el idioma inaudito que se requiere y los vocabularios y gramáticas de ese idioma. Hace ya cuatro siglos que los hombres fatigan los hexágonos... Hay buscadores oficiales, inquisidores. Yo los he visto en el desempeño de su función: llegan siempre rendidos; hablan de una escalera sin peldaños que casi los mató; hablan de galerías y de escaleras con el bibliotecario; alguna vez, toman el libro más cercano y lo hojean, en busca de palabras infames. Visiblemente, nadie espera descubrir nada.

 

La biblioteca de Babel. Jorge Luis Borges (Ficciones)

 

MÚSICA INSPIRADORA

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible