Centro de Mesa

 

 

Precioso centro de mesa de cristal de Murano, con forma de tres puntas en color azul en degrade y una base de alpaca.

 

Este centro es perfecto para complementar cualquier estilo de decoración, ya que su diseño es atemporal, y destaca sin duda el maravilloso reflejo de la luz a través de su cristal, que brilla en cualquier lugar donde se ubique.

 

 

EPOCA: Años 50/60

 

MEDIDAS:: Alto: 23 cms Diametro max.: 34 cms

 

 

Tanto el cristal como la base de alpaca se encuentran en perfecto estado, y listo para decorar tu mesa.

Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

 

 

PRECIO: 40 €

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

Centro de Mesa

REALIDADES Y FICCIONES

 

Había estado fuera de casa apenas una semana pero, de todos modos, abrí la puerta temiendo lo peor. Mi intuición no había fallado, y desafortunadamente me encontré con la escena que mi yo más pesimista había dibujado en mi cabeza. “Pero cariño, ¿no volvías mañana?” Noté el terror en su tono, así que simplemente le contesté con un frío “Es evidente que no”. Comenzó a seguirme por toda la casa como un perrito que busca la caricia de su dueño, balbuceando incoherencias y tratando de que no viera más allá de sus ojos suplicantes.

Mi preciosa casa parecía haber sido escenario de una guerra civil entre vecinos, una bacanal desenfrenada o un apocalipsis zombi. No había otra explicación para tan magno desastre. Una curiosa composición de calcetines sucios en la silla, una cadena montañosa de ropa que recorría el pasillo, latas vacías en fila, envases de todo tipo decorando mi salón, cajas de pizza por el suelo, toda la vajilla imaginable dispersa por los rincones… “Creía que había conseguido rehabilitarte. Ahora veo que estaba equivocada”

En medio del comedor vi mi bonito centro de mesa de cristal de Murano atestado de colillas y basuras variadas. Había un cigarro casi completo. Me senté en la única silla vacía y lo encendí. Intenté no pensar en nada mientras aspiraba lentamente el humo. Clavé mi mirada en sus ojos y comenzó a hacer payasadas. Entonces recordé por qué me costaba tanto enfadarme con él, siempre me hacía reír. “No te vas a librar tan fácilmente de ésta”. “Lo sé”, me contestó.

 

MÚSICA INSPIRADORA

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible