Mesa cromada con puff

 

Espectacular mesa baja cromada cubierta con cristal fumé, complementada con cuatro pufs que se recogen debajo de ella y quedan perfectamente encajados en la estructura.

 

Creación del estilo más setentero, por sus cromados y formas redondeadas, es un mueble donde se aúnan belleza y pragmatismo, ya que su práctica disposición la hace ideal para espacios reducidos.

 

El tapizado de los asientos es de terciopelo marrón, que es la tapicería original conservada en perfecto estado. Así mismo, la parte interior de la mesa también está forrada con el mismo tejido.

 

 

EPOCA: Años 70

 

MEDIDAS: Ancho: 85 cms Largo: 85 cms Alto: 45 cms

 

El estado de conservación es excelente, y simplemente presenta alguna pequeña marca apenas apreciable en el cromado.

 

Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

PRECIO: 450 €

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

REALIDADES Y FICCIONES

 

Habían pasado veinte años desde la última vez que habíamos sabido el uno del otro, y conforme se acercaba el momento del reencuentro comencé a sentir un hormigueo en el estómago. Afortunadamente, los nervios iniciales se desvanecieron rápidamente al reconocernos y darnos un gran abrazo mientras buscábamos el recuerdo de nuestro aspecto adolescente… Teníamos más canas, menos pelo, algo de tripa, pero la misma sonrisa.

Presentamos a nuestras respectivas parejas y nos tomamos la primera cerveza, quedando pronto muy claro que había pasado demasiado tiempo y que nos iba a costar ponernos al día de tantos acontecimientos, algo que a nuestras parejas, aunque Gardel diga lo contrario, se les estaba haciendo largo. Pero lo peor estaba aún por llegar, porque después de pasar revista a nuestras vidas comenzamos a recordar anécdotas de juventud, que incluían borracheras, novias compartidas, partidos de fútbol, vacaciones… Para entonces las damas ya nos miraban con recelo, y cuando de las cervezas pasamos a los gin-tonic (habíamos evolucionado bastante desde los Doble V con Pepsi-Cola que tomábamos a principios de los 90), nos dimos cuenta de que éramos los únicos que nos lo estábamos pasando bien, y que las caras de compromiso de las señoritas hacían necesario poner punto final a la reunión. Nos levantamos los cuatro de los pufs donde estábamos sentados, y mi amigo y yo fuimos a pagar a la barra las consumiciones que atestaban la mesa, aturdidos aún por tanta exaltación de la amistad juvenil y el alcohol. Mientras discutíamos por quien pagaba, como siempre hacíamos, en plena disputa su rostro tornó a un semblante serio, y me dijo: “Tengo que contarte algo…”. Por un segundo se me paró el corazón y me temí lo peor, alguna enfermedad terminal, alguna muerte de algún amigo de esa época gloriosa, pero fue algo tan inesperado que me dejó helado…

 

“Me he hecho del Atleti…”. Un largo silencio se hizo entre nosotros y nadie osó a abrir la boca. Nos despedimos amablemente con una sonrisa congelada en el rostro y dejando en el aire la posibilidad de organizar un próximo reencuentro.

Una vez en el coche no podía de dejar de darle vueltas al tema, porque siempre he pensado que en el transcurso de una vida puedes cambiar de muchas cosas, ya sea de casa, de país, de mujer, de partido político, de religión…. ¿¡¿¡¿¡Pero de equipo de fútbol?!?!?!

MÚSICA INSPIRADORA