Lamparita Putti

 

Lamparita de pequeño tamaño donde se combina una base de mármol con una decoración de angelotes y decoración gallonada metálica coronada con una bonita esfera de opalina.

 

Con un estilo indefido, es una pieza ideal para romper una decoración clásica y dar un toque bizarro y distinguido, perfecta para un espacio donde se quiera una iluminación de relleno.

 

 

EPOCA: Años 60/70

 

MEDIDAS: Alto: 33 cms. Diametro max.: 14 cms.

 

 

El sistema eléctrico esta renovado y listo para su funcionamiento. Lleva un casquillo pequeño para una bombilla que, gracias a la esfera de opalina, dará una claridad difusa.

 

Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

PRECIO: 65 €

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

Lamparita Putti

REALIDADES Y FICCIONES

 

Noche de reyes

 

No acababa de comprender cómo los Reyes Magos, por muy magos que fueran, podían saber dónde estaba mi casa. Éramos tantos niños los que hacíamos cola para entregar la carta a los pajes reales que, en mi mente de niño de 4 años, me pesaba la preocupación de que las ilusiones vertidas en esa carta no pudieran hacerse realidad porque los reyes no encontraran el camino a mi casa.

 

No me planteaba otras incógnitas mucho más obvias, como por ejemplo saber por qué a los reyes y a los camellos sólo les dejábamos una copa de anís dulce de Chinchón… ¿Se la bebían por turnos?, ¿Era la bebida de moda en Oriente?, ¿Tenía algo que ver con el hecho de que fuera el licor preferido de mi padre?. Tampoco me planteaba por qué siempre me traían los juguetes que pedía en marca blanca; si pedía el Ibertren me traían el Talgo, si pedía el Cinexin me traían el Cine nic. ¿Y por qué nunca me trajeron el Operando? ¿Tenían miedo de que me aficionara a operar a las mascotas de casa?, ¿O pensaban que mi mal pulso me haría perder siempre y me crearía alguna clase de complejo?

 

En definitiva, mi gran preocupación era que no se perdieran y encontraran mis zapatos para dejar los regalos. Para paliar esa ansiedad, mi madre (hacedora de milagros cotidianos, como todas las madres) encontró la solución ideal, y me propuso poner una pequeña lamparita de noche al lado de la ventana para que les sirviera de faro, algo que les permitiría encontrar mi casa a la primera sin tener que preguntar al sereno. Me pareció la mejor idea del mundo, y era tan práctica y fácil, que disipó todos mis miedos de golpe. A la par que efectiva, ya que, como pudo verse durante años, sus Majestades nunca faltaron a su cita.

Así que, desde entonces, en la Noche de Reyes nunca falta esa señal en la ventana de mi casa, ya que recuperé la lamparita talismán de casa de mis padres y ésta sigue siendo la luz que guía a los Reyes hasta los zapatos de mi hijo.

 

MÚSICA INSPIRADORA

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible