Lamparita Cristales

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible

 

 

 

Lamparita de acero cromado con diez cristales rectangulares tallados en sus bordes.

 

Se puede decir que es no la típica lamparita tradicional, ya que tiene algo que la hace distinta a las demás y no deja indiferente. O no puedes ni verla, o sientes un flechazo de amor a primera vista.

 

Puede dar ese toque distinto, fuera de lo común a cualquier rincón de tu hogar o tu negocio.

 

 

EPOCA: Años 60

 

MEDIDAS: Alto: 34 cms. Diametro max.: 20 cms.

 

 

El sistema eléctrico de la lámpara esta revisado y en perfecto estado de funcionamiento. Lleva dos casquillos para dos bombillas pequeñas (E14).

 

El cromado se conserva en perfecto estado, al igual que los cristales. El único defecto es que falta uno de los tornillos que sujeta un cristal, así que el que lo sustituye no es exactamente igual.

 

Por favor, para cualquier pregunta o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

PRECIO: 70 €

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

Lamparita Cristales

REALIDADES Y FICCIONES

 

El mal Vidriero

 

«iEh, eh!» -le grité que subiese-. Entretanto reflexionaba, no sin cierta alegría, que, como el cuarto estaba en el sexto piso y la escalera era harto estrecha, el hombre haría su ascensión no sin trabajo y darían más de un tropezón las puntas de su frágil mercancía.

 

Presentose al cabo: examiné curiosamente todos sus vidrios y le dije: «¿Cómo? ¿No tiene cristales de colores? ¿Cristales rosa, rojos, azules; cristales mágicos, cristales de paraíso? ¿Habrá imprudencia? ¿Y se atreve a pasear por los barrios pobres sin tener siquiera cristales que hagan ver la vida bella? Y le empujé vivamente a la escalera, donde, gruñendo, dio un traspiés.

 

Me llegué al balcón y me apoderé de una maceta chica, y cuando él salió del portal dejé caer perpendicularmente mi máquina de guerra encima del borde posterior de sus ganchos, y, derribado por el choque, se le acabó de romper bajo las espaldas toda su mezquina mercancía ambulante, con el estallido de un palacio de cristal partido por el rayo.

 

Y embriagado por mi locura, le grité furioso: «iLa vida bella, la vida bella!»

 

Charles Baudelaire

MÚSICA INSPIRADORA