Candelabros S.XIX

 

Espectacular pareja de candelabros franceses del siglo XIX de cinco luces.

Destaca la exuberancia de la decoración del cuerpo de calamina , compuesta de hojas de encina y bellotas que rodean la parte principal del candelabro. Éste se sustenta en una base de mármol rouge griotte que apoya en unas garras doradas y aplicaciones de flores doradas

 

Versión en gran formato de las típicas guarniciones que acompañaban los elegantes relojes de la época.

 

Piezas muy clásicas, con cierto aire decadente que por su gran tamaño y barroquismo se convierten en objetos excelentes para la alta decoración.

 

EPOCA: 2ª mitad siglo XIX

MATERIAL: Calamina y Mármol

MEDIDAS:: Altura: 79 cms . Diametro max: 33 cms

 

 

 

 

 

 

 

Están totalmente restaurados y pulidos, listos para decorar e iluminar cualquier espacio. A uno de los candelabros le falta un brazo , aunque al estar situado en la parte trasera, es menos apreciable.

 

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Candelabros Siglo XIX

PRECIO: 330 € (La pareja)

 

GASTOS DE ENVIO: Incluidos en el precio para envios a Peninsula y Baleares, otros destinos consultar.

REALIDADES Y FICCIONES

 

Tras muchos años perteneciendo al cuerpo de húsares de la Grande Armée napoleónica, había aprendido que la vida era una continua sucesión de victorias y derrotas. Durante décadas, había sido testigo de las grandes batallas que marcaron el devenir de la Europa de su época, Austeriltz, Eylau, Bailén, Waterloo… Tenía casi 80 años pero aún podía cerrar los ojos y oír las arengas previas al combate, los gritos de los heridos, el ruido de los cascos de los caballos cabalgando al galope, oler la pólvora quemada… A veces se preguntaba si todo el horror vivido había merecido la pena, y se consolaba con la idea de pensar que todo había sido un duro aprendizaje que lo había preparado para aceptar con serenidad los triunfos y fracasos de la vida.

 

Ahora que era consciente de que su final estaba cerca, no percibía la muerte como una derrota, sino como el final natural e inevitable de un camino, largo y tortuoso, pero también fascinante. Sólo le producía pesar la que él consideraba la última y más lamentable batalla perdida, ya que uno de sus sueños más anhelados había sido poder disfrutar sus años de retiro dedicado a su gran pasión, la literatura.

Hacía ya unos cuantos años que su visión se había vuelto borrosa, los colores habían perdido intensidad, y para leer necesitaba una gran cantidad de luz. Acompañado siempre por dos grandes candelabros, trataba de robar tiempo a la ceguera inminente devorando febrilmente los volúmenes que con tanto ahínco había ido acumulando. Nunca fue hombre de rendiciones, pero finalmente tuvo que aceptar su destino. No sin antes concluir a duras penas la lectura de la apasionante vida de Julien Sorel, convertido en su último y maravilloso recuerdo literario. Lo aceptó con resignación, la vida le había enseñado a perder y él sentía que había vivido muchas vidas en tan sólo una. Junto a los candelabros ya apagados, reposaba una enorme pila de libros

 

MÚSICA INSPIRADORA

Objetos Indultados

Una segunda oportunidad siempre es posible